Nos han educado, como educadores, a repetir lo que otros han creado. Esta tradición nos pesa enormemente a la hora de tener que pensar creativamente alternativas de trabajos áulicos que impliquen nuevos enfoques, nuevos usos de los recursos didácticos, de los mediadores instrumentales que pudieran apoyar nuestra labor educativa, en fin, de aspirar a nuevos horizontes en nuestras prácticas docentes.
Si persistimos en la mera repetición, solo lograremos empobrecer el entorno de aprendizaje de nuestros estudiantes y colegas y nos convertiremos, también nosotros, en víctimas de la pauperización cultural a la que estamos contribuyendo.
Los recursos tecnológicos con que hoy contamos, nos brindan una fabulosa oportunidad para liberar el enorme potencial creativo que constituye nuestra principal dotación como Homo Sapiens Sapiens.
Recordemos a Niestche, cuando afirmaba: ¡vivamos peligrosamente!, arriesguémonos a crear.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario